El término alma o ánima (del latín anima) hace referencia a un principio o entidad inmaterial e invisible que poseen algunos seres vivos cuyas propiedades y características varían según las diferentes tradiciones y perspectivas filosóficas.
Etimológicamente la palabra del latín anima se usaba para designar el principio por el cual los seres animados estaban dotados de movimiento propio. En ese sentido originario tanto los animales como los seres humanos estarían dotados de alma. Los avances en la fisiología y neurología permitieron reconocer que los seres animados obedecen al mismo tipo de principios físicos que los objetos inanimados.
El término aparece también en la visión antropológica de numerosos grupos culturales y religiosos. En la actualidad el término "alma" es usado, más frecuentemente, en contextos religiosos.
El alma, de acuerdo con muchas tradiciones religiosas y filosóficas, se encuentra en los seres vivos. En esas concepciones, el alma incorpora el principio vital o esencia interna de cada uno de esos seres vivos gracias a la cual estos tienen un determinada identidad, no explicable supuestamente a partir de la realidad material de sus partes. Obviamente el avance del conocimiento científico, ha permitido explicar progresivamente los aspectos biológicos en términos bioquímicos y biofísicos, sin necesidad de acudir a realidades inmateriales. Al recorrer la historia, el concepto "alma" pasa por intentos de explicación. Desde el dualismo del idealismo filosófico y de la gnosis a la interpretación existencialista de un todo con dos ángulos bien específicos que son ser material y a la vez no material.
Para la religión cristiana, el hombre consta de tres partes, "tripartitas" que son: Cuerpo (lo fisíco, el yo), Alma (lo interior del hombre, relacionado a lo espiritual) y Espíritu (la esencia de vida). De acuerdo a la tradición cristiana, el alma es una de las tres entidades del ser humano. En el alma se hallan los instintos, sentimientos y emociones del hombre. El alma es más sensible que el cuerpo, ya que está en un grado mucho mayor. El alma es la reguladora entre el espíritu más y el menos del cuerpo. El alma es la conciencia del hombre.
Espíritu y alma. En la historia de la filosofía se diferencian el espíritu subjetivo (sujeto, personalidad, individuo) –cuya absolutización lleva al idealismo, subjetivo– y el espíritu objetivo (conciencia social, objetivación de las facultades humanas) que conduce –si se sostiene su carácter primario– al idealismo objetivo.
La filosofía grecorromana de la Antigüedad concebía el espíritu como activídad teórica (para Aristóteles, por ejemplo, la forma superior de la actividad del espíritu es el pensar sobre el pensamiento, el placer de teorizar).
Sin embargo, también se entiende el espíritu como principio suprarracional cognoscible inmediata e intuitivamente (Plotino). Este punto de vista entronca con la religión, según la cual el espíritu es Dios, una esencia sobrenatural, susceptible de ser únicamente objeto de la fe. La filosofía clásica alemana subrayaba el carácter activo del espíritu, lo veía como actividad de la autoconciencia. Así, Hegel concebía el espíritu como unidad de la autoconciencia y de la conciencia, unidad que se realizaba en la razón; como unidad entre la actividad práctica y la teórica del espíritu sobre la base de la práctica: el ser del espíritu es su hacer aunque este hacer es interpretado sólo como conocimiento. El espíritu, según Hegel, supera lo natural y se eleva hasta sí mismo en el proceso del autoconocimiento. La filosofía materialista considera al espíritu como lo secundario respecto a la naturaleza. Para los materialistas de la antigüedad, el espíritu es la parte más racional del alma, derramada por todo el cuerpo.
Los materialistas de los siglos XVII-XVIII (Hobbes, Locke, La Mettrie) concebían el espíritu sólo como una variedad del conocimiento sensorial. El materialismo dialéctico no reduce lo espiritual a la simple suma de sensaciones y rechaza la representación del espíritu como de algo que existe con independencia de la materia. Lo espiritual es función de la materia altamente organizada, es resultado de la actividad práctica material, histórico-social de los hombres. La vida espiritual de la sociedad –conciencia social– aparece como reflejo del ser social. Al mismo tiempo, influye de manera activa sobre éste, sobre la actividad práctica de la humanidad. El concepto de espíritu también se emplea en sentido metafórico como sinónimo de esencia: espíritu de la época, espíritu del tiempo (alma, pensamiento, conciencia, psique).
El Alma en la teología cristiana.
La teología cristiana no ha escapado a este proceso. Principalmente, la teología protestante alemana se inspira del Idealismo (corriente basada sobre las Ideas) y llega a concebir el alma como únicamente "subjetividad". Lo que lleva a algunos a negar su inmortalidad. Este mismo Idealismo influye por Descartes el pensamiento de algunas corrientes católicas a conclusiones semejantes. En efecto, Descartes, afirmando "pienso, luego existo", encierra la reflexión filosófica en el mundo de las ideas. Es considerado el padre del idealismo.
Los filósofos citados en el párrafo anterior son, en su mayoría filósofos "idealistas". Una buena Epistemología ayudará a escapar a ésta perspectiva y haciéndose las preguntas sobre el alcance del conocimiento humano, optará por la posición de la corriente del Realismo filosófico, el cual dio nacimiento tanto al Empirismo como al Marxismo como a la filosofía existencialista: (Existencialismo y existencialismo cristiano (Gabriel Marcel, Personalismo de Mounier) lo que marcó el pensamiento de los teólogos católicos contemporáneos. De este paso va a depender la buena comprensión del término alma.